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Quito, septiembre de 2026.- Ante los desafíos fitosanitarios que enfrenta el sector agrícola de Ecuador, el fortalecimiento de la salud de los suelos se consolida como una prioridad nacional. Espacios recientes de articulación entre la academia, el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP) y actores bananeros han evidenciado la necesidad imperativa de implementar soluciones de manejo biológico preventivo.

Las problemáticas fitosanitarias impactan de manera directa a los principales motores agrícolas del país. Según reportes sectoriales, el sector bananero cuenta con una superficie aproximada de 216.152 hectáreas plantadas. Las provincias de El Oro, Guayas y Los Ríos concentran el 90 % de la producción total. Este sector representa uno de los rubros no petroleros más importantes del Producto Interno Bruto (PIB) agrícola, generando miles de millones de dólares anuales en divisas y sosteniendo la economía de entre 200.000 y 250.000 trabajadores directos, además de más de un millón de familias vinculadas a su cadena de valor.

Según estimaciones de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), aproximadamente 3.500 hectáreas han sido afectadas por la bacteria del moko a nivel nacional. Asimismo, los protocolos de blindaje radicular deben cobijar a productores grandes y pequeños frente a escenarios climáticos adversos.

Frente a la presión de bacteriosis y otras enfermedades fúngicas  la tendencia fitosanitaria recomienda priorizar el uso de cepas nativas adaptadas por encima de insumos importados, debido al desarrollo y evaluación de microorganismos nativos adaptados a las condiciones agroecológicas locales. Estudios científicos del INIAP en sinergia con la empresa ECB Bioinsumos Agrícolas respaldan que las cepas nativas de Trichoderma virens ofrecen ventajas como:

  • Adaptación Ecosistémica y Colonización: Al coevolucionar con las condiciones fisicoquímicas de los suelos ecuatorianos, esta cepa nativa presenta una mejor estabilidad y capacidad de adaptación y colonización de la rizósfera bajo condiciones locales frente a otros microorganismos importados.
  • Exclusión Competitiva y Antagonismo: El hongo benéfico coloniza la raíz antes de que patógenos como Ralstonia invadan los tejidos vasculares, mediante mecanismos de competencia, producción de metabolitos con actividad antagonsta y estimulación de respuestas de defensa de la planta.
  • Inducción de Resistencia Sistémica: Estimula los mecanismos de defensa bioquímicos de la planta y promueve un sistema radicular vigoroso, optimizando la absorción de nutrientes bajo condiciones de alta humedad.

Actualmente ECB desarrolla Tricoterra Plus respaldado por la marca Tecnología INIAP. Este producto contiene cepas de Trichoderma virens y otras cepas de Trichoderma spp.  El motor para impulsar esta transformación tecnológica es un esfuerzo articulado donde los avances del INIAP y ECB se traducen en soluciones reales para el campo gracias a la alianza público privada. La transferencia y escalamiento de estas tecnologías pueden contribuir a ampliar el acceso de los agricultores a bioinsumos de calidad, con estabilidad y eficacia previamente evaluadas, a precios competitivos para fortalecer la rentabilidad y futuro del agro ecuatoriano.

Acerca de ECB Bioinsumos Agrícolas

ECB Bioinsumos Agrícolas es una empresa de biotecnología que se dedica a la investigación, producción y comercialización de bioinsumos agrícolas hechos a base de microorganismos y extractos vegetales. La empresa ofrece biosoluciones estratégicas que mejoran la productividad de los cultivos, reducen el impacto ambiental y promueven el equilibrio natural en agricultura. 


 

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